La paciencia no es pasividad ante el sufrimiento, no reaccionar o un simple aguantarse: es fortaleza para aceptar con serenidad el dolor y las pruebas que la vida pone a nuestra disposición para el continuo progreso interno.
La paciencia es la virtud por la que soportamos con ánimo sereno los males y los avatares de la vida, no sea que por perder la serenidad del alma abandonemos bienes que nos han de llevar a conseguir otros mayores.
no tengo paciencia. nací sin. quisiera tenerla a veces. en realidad, quisiera que las cosas por las cuales yo necesito tener paciencia salieran de manera tal que no fuera necesario tener paciencia. o sea, me gustaría no tener que tener paciencia.
extraño a mis amigos, extraño mi celular viejo, extraño un ombú, extraño un perfume, extraño besos, extraño a mis compañeras d camarín, extraño a chakatá, extraño a roberto, extraño tomar y dar mis clases, extraño tu boca...
sábado, 27 de septiembre de 2008
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